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Cristina Higueras

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Cuando sabes que vas a conocer a alguien a quien llevas admirando mucho tiempo te pones nervioso. Si. No lo puedes evitar. Porque la has visto trabajar en teatro, has seguido su carrera y, para hacerla más perfecta, va y es una escritora de esas que te dejan hipnotizado.

Así que cuando la ves llegar ávida de ese sol  que ya huele a verano (tú te miras y te ves tan blanco como las nieves del Pirineo), solo te sale darle un abrazo de esos que saben a reconocimiento y admiración.

Nos vamos a un sitio tranquilo y ella se pide un refresco mientras tú te lanzas a ese café con hielo que sabe a tardes estivales y conversaciones tardías.

Y solo queda hablar y nutrirte de todo lo que, eres conscientes, te va a fascinar.

Hola Cristina, la verdad es que tenía muchas ganas de hacerte esta entrevista.

Muchas gracias, Javier. Es un placer para mi igualmente.

¿Son tantas preguntas las que me gustaría hacerte, pero mejor centrarme y dirigir el camino hacia tu nueva novela… Antes de nada quiero recordar que te has movido por cine, teatro, televisión, literatura… Dime, ¿en qué campo te encuentras más cómoda?

Yo tengo una amplia carrera en teatro. En un momento dado formé mi propia compañía y mi propia productora. Ahí es donde he podido desarrollar mejor mi trayectoria como actriz ya que me ha permitido ser  más autónoma, permitiéndome elegir las obras, los textos que quería hacer, los directores, los compañeros de reparto, etc. Es donde me he sentido más libre y he podido desarrollar mejor esa carrera como actriz. Igualmente estoy muy agradecida a la televisión que me dio a conocer  y me permitió, en un momento dado, producir teatro. Además gran parte del público que me conocía a través de ese medio venía a verme al teatro. Así que mi carrera, fundamentalmente, se ha desarrollado allí. Lo que pasa es que bueno, cuando vino la crisis yo siempre tuve claro que una empresa estaba para ganar dinero y no para perderlo. Además pasé por una faceta algo esquizofrénica en la que debía compaginar mi faceta de actriz y productora y, en ocasiones, ambas se peleaban.  Por aquel entonces mi socia y gran amiga era Fiorella Faltoyano. Ella es de los pocos amigos que tengo de verdad en mi profesión.  Lo hablamos y vimos que las cosas estaban muy mal, los ayuntamientos no programaban y, bueno, fue inviable seguir produciendo  y lo interrumpimos. A partir de entonces empezó mi otra faceta.

Aunque ya tenía publicada otra novela empecé a cultivar mi lado de escritora. A mi siempre me ha gustado escribir pero lo tenía como un hobbie. En un momento determinado me surgió la oportunidad de publicar con La Esfera de los Libros y, bueno, les propuse una historia que después se convirtió en “El Extraño del Ayer”, mi primera novela negra. La publicaron y funcionó muy bien. Incluso se ha sacado la edición de bolsillo vendiéndose estupendamente tres años después, cosa que en el mercado editorial ahora mismo es poner una pica en Flandes. A partir de entonces me pidieron otro proyecto y empecé a concebir lo que es la historia de “El Error de Clara Ulman”, un thriller muy diferente a “El Extraño del Ayer”. Ellos lo llaman thriller científico criminal y bueno, es una novela creo bastante original dentro del género.

Si, porque una cosa a recalcar es que en tu trayectoria pasas de la comedia, a la novela negra y al thriller.

Bueno, “El Extraño del Ayer” era un thriller más clásico en el que los protagonistas eran dos chicas policías, la subinspectora, una oficial y un forense. Por eso digo que era más clásico en ese sentido. En “El Error de Clara Ulman” no hay policías. Los protagonistas son médicos y científicos.

Entonces la labor de documentación ha tenido que ser tremenda.

Enorme. Si, pero “El Extraño del Ayer” también lo tuvo, porque tocaba más de refilón el tema de trastornos psicológicos, con médicos…  pero ya te digo que de refilón. “El Error de Clara Ulman” está desarrollado todo en un ambiente científico y sí, me requirió una gran documentación en ese sentido.

En eso ha cambiado mucho todo. Antes la documentación se hacía en las bibliotecas y ahora acudimos a internet.

Sí, internet ha facilitado esa labor una barbaridad y a este último libro le he dedicado un año de mi vida. Ha sido un trabajo de cinco o seis horas diarias.

¿Qué eres, de mañanas, de tardes, de noches…? 

De mañanas y de tardes. Un rato por la mañana y otro por la tarde, normalmente.

¿Y dónde escribes? ¿En casa?

En casa sí, en mi despacho. Yo necesito una concentración absoluta. Silencio. Yo no puedo escuchar música. No puedo escuchar nada. Me distrae todo. Conozco a gente que escribe y se pone cascos para escuchar música. Que se programa sus listas musicales de acuerdo a lo que está escribiendo… Yo no. No puedo escribir así. Necesito silencio y tranquilidad. Pero no solo tranquilidad física, sino tranquilidad psicológica. Por ejemplo, no podría estar escribiendo y a la vez estar haciendo una función de teatro por la tarde, o rodando. No. Necesito una dedicación absoluta. Eso que dicen que las mujeres somos capaces de hacer muchas cosas al mismo tiempo (se ríe) yo no, debe ser que no… Con esto quiero decir que necesito estar centrada. En mi caso ha sido un año, en la historia y en los personajes. De una manera consciente o inconsciente tienes la novela todo el día en la cabeza.

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Firma de libros de Cristina Higueras

¿Con “El Extraño del Ayer” ocurrió lo mismo?

También le dediqué un año. Cuando les presenté la idea a La Esfera de Los Libros me preguntó la editora: “¿Cuánto necesitarás?”; “Pues un año…” Porque es el tiempo necesario para hacerlo bien, revisarlo y dejarlo reposar un poco…

¿Qué relación tienes con tus personajes? ¿Te identificas con alguno? 

No, yo no me identifico con ninguno y me identifico con todos. Pero de alguna manera los creo como si los fuera a presentar en un escenario o delante de una cámara. Yo elaboro cada personaje de mi novela como si fuera a representarlo. Como si fuera mi personaje. Cuando elaboras un personaje y lo construyes, recurres a vivencias tuyas, recurres a cosas que te han pasado, a gente que conoces, a reacciones que hipotéticamente puedes tener dependiendo de lo que le pase al personaje, cómo reaccionarías tú en esa situación y en ese contexto. O sea que yo además escribo concibiendo primero las imágenes y luego las paso al texto. Soy muy visual. Supongo que en eso influye mi carrera y profesión de actriz. Tiene muchísimo que ver el proceso de escritura con el proceso de creación de personaje.

¿Tú has dirigido teatro? 

Dirigí durante un par de años un taller de teatro del Ayuntamiento de Arganda que me lo pidió la concejala para la Concejalía de Igualdad. Fue un taller de teatro para mujeres y les monté dos funciones, pero eran actrices aficionadas.

¿Cuándo escribes ya sabes lo que los personajes van a hacer o dejas que ellos te lleven de la mano? ¿Dejas que te sorprendan?

Yo soy muy disciplinada. Desde que empiezo a escribir una novela tengo muy claro el planteamiento, nudo y desenlace. Eso no quiere decir que en el proceso de  desarrollo de la novela un personaje que tú creías que iba a ser determinante en la historia empieces a restarle importancia en función de otros que considerabas que eran más secundarios y viceversa. Pero sí que es verdad que yo la estructura la tengo muy clara desde el principio porque no podría trabajar de otra manera. Es cierto que en ese proceso dejas a los personajes su propia vida. Es un poco como cuando estás representando una obra de teatro, que desde que empiezas a representar un personaje desde la primera función hasta la última, ese personaje ha cambiado muchísimo. Como tú mismo. Porque en definitiva son personas. Tú creas una persona. Y trasladándolo a nosotros uno es muy distinto cuando tiene veinte años que a los cincuenta. Seguirás siendo la misma persona pero hay matices que te hacen cambiar. Insisto, yo sigo el mismo proceso de creación cuando elaboro un personaje que cuando escribo una novela.  Aunque es verdad que en una novela tienes que crear muchos personajes y en una función de teatro te limitas al tuyo.

¿En qué momento te consideras escritora?

Yo me considero escritora en el momento que escribí “El Extraño del Ayer”. Porque la primera novela fue una forma de no olvidar las anécdotas que ocurrían en una época en las que yo hacía muchas giras de teatro. Entonces, para que siguiesen vivas, empecé a pensar que escribiría una novela en la que la protagonista fuese una actriz joven a la que le empiezan a pasar todo tipo de venturas y desventuras. A mi siempre me ha gustado mucho la novela picaresca y le di ese tipo de forma.  Creo que me salió un libro muy divertido. Con esto quiero decir que ese fue el detonante.  Me nutría de anécdotas que me habían pasado realmente y luego las pasaba al papel. Evidentemente lo que le pasa a Consuelito de la Ascensión tiene que ver con las cosas que me han pasado a mi. La base digamos que es  el 20 o el 30% y el resto es inventado, fabulado.  Ese es el momento en el que empecé a escribir. Me gustó pero lo hice como un divertimento, sin ningún tipo de pretensión. Pero al enfrentarme con la historia de “El Extraño del Ayer” que era más solida y a la que le dediqué mucho más tiempo, otro año de mi vida, ahí empecé a tomármelo en serio. La novela fue muy  bien acogida. Empezaron a llamarme de Getafe Negro, La Semana Negra de Gijón, Barcelona Negra…, comencé a tener contacto con escritores,  a meterme en el mundo literario y descubrí que me gustaba mucho. Digamos que me gustaba más que lo que era mi profesión de actriz habitualmente. Yo llevo trabajando desde los 19 años y creo que la vida es suficientemente larga como para hacer muchas cosas. No solamente limitarte a una. Entonces descubrí esta nueva faceta que me fascinó. Además “El Extraño del Ayer” lo escribí en un momento muy delicado de mi vida. Había tenido una serie de problemas personales y fue tremendamente terapéutica para mi. Me metía en el mundo de mis personajes, en ese mundo paralelo que para mi era tan real como el otro. Dos mundos que existían. Es algo difícil de explicar para alguien que no escribe. Me sumergía en ese otro mundo y todo aquello que me torturaba desaparecía. Fue una experiencia fantástica que me ayudó mucho.  Así que diría que esta es una faceta que ahora mismo, sin dejar de lado la de actriz, me encanta. Soy una actriz vocacional y a estas alturas de mi vida no quiero hacer cualquier cosa. Fíjate, lo último que me interesó fue Nathalie X que hice en el Fernán Gómez  y que, además, surgió de una manera muy curiosa. Es una anécdota muy interesante. Yo acababa de ver Chloe, la versión americana, protagonizada por Julianne Moore en la película y pensé que era una historia y un personaje  muy interesante. Me dije, para mi, que eso seguro que era una obra de teatro y ¿te puedes creer que a los quince días me ofrecieron  la historia y para ese personaje? Le dije a mi representante que si, que quería hacerlo.

Pero desde entonces me han ofrecido varias cosas y no me gustan.  Además en la carrera de una actriz llega un momento que cuando cumples cierta edad o no te ofrecen nada o lo que te ofrecen son cosas no lo suficientemente interesantes.  Afortunadamente como me ha ido bastante bien con mi productora, no tengo hijos, no tengo dependencias económicas… pues puedo permitirme el lujo de poder elegir y como puedo hacer eso, pues ahora elijo escribir. Aunque si de repente mañana me ofrecen algo estupendo, una idea maravillosa que me apetece hacer, pues la haré.

¿Consideras llegar a una madurez literaria con tu última novela?

Uy, yo creo que con “El Error de Clara Ulman” yo estoy satisfecha, pero pienso que uno no se debe conformar. De  hecho recuerdo que cuando le preguntaban a Delibes cuando daba por terminado un libro, él respondía que nunca lo daba por terminado que siempre entregaba el último borrador.  Y es verdad. Un libro nunca se da por terminado igual que no se da por terminado un cuadro. Siempre se te ocurre que podrías darle otra pincelada más.

Para mi “El Error de Clara Ulman” es una historia interesante. Estoy muy contenta con la acogida que ha tenido y sé que seguiré en esta senda siempre que se me ocurra algo interesante.

Seguro que ya tienes algo en la cabeza.

No creas, no es fácil. Porque se te tiene que ocurrir y saber que es esa la historia. Como te dije yo no me pongo a escribir hasta que no tengo el planteamiento, nudo y desenlace. Yo no me pongo a escribir de repente por un flash que tenga, por una idea, por un personaje original. No. Tengo que tener todo el pack.  Pero me gusta mucho el género negro en diferentes vertientes.  En él me encuentro muy cómoda.

¿Ves película en alguna de tus novelas?

Por supuesto. De hecho tengo hecha la adaptación cinematográfica de “El Extraño del Ayer”. Y de “El Error de Clara Ulman” pues igual también lo hago. Aunque es verdad que es muy complicado pero bueno… Ahí está.

¿Has sufrido alguna vez bloqueo o siempre te ha fluido todo? ¿Qué haces si te viene el bloqueo lo dejas y te vas? 

Insisto (se ríe), yo insisto. Lo que pasa es que hay días que lo que escribes al día siguiente te levantas y no te gusta… así que lo borras. Pero yo soy muy disciplinada escribiendo. Me pongo un horario y lo que sale, sale. Hay días que estás más inspirada y días que menos. Pero no me suelo dejar llevar por el desaliento. Y si por ejemplo no se me ocurre nada lo suficientemente interesante, voy hacia atrás y corrijo. Corrijo mucho. Siempre corrijo mucho.

¿Enseñas lo que escribes alguien?

Sí. Tengo mis conejillos de indias como los llamo. De hecho en esta novela solo doy agradecimientos  a ellos. Cuando escribes es fácil perder la objetividad y una persona de fuera te lo va a decir al leerlo. Esa perspectiva para mi es necesaria.

Portada de El Error de Clara Ullman de Cristina Higueras

Ahora nos centramos de lleno en tu última novela. Dime, ¿por qué tenemos que leer “El Error de Clara Ulman”?

Porque el futuro ya no es futuro, ya es presente. Te lo voy a explicar. La historia no se desarrolla en un futuro visionario, ni futurista, ni nada de eso. Se desarrolla en la época actual y parte de hechos científicos con los que todos estamos familiarizados. Lo que yo he hecho ha sido un ejercicio de ficción especulativa, dando una vuelta de tuerca a estos experimentos que están a punto de hacerse realidad y plantear unas posibles consecuencias sin hacer un juicio moral al respecto. En eso insisto mucho y subrayo. Dejo que el lector se introduzca en la piel del personaje y saque sus propias conclusiones.  Eso es “El Error de Clara Ulman”.

Y ¿por qué hay que leerlo? Para ver con perspectiva una serie de cosas que están pasando, que lo asumimos con una naturalidad enorme pero no nos damos cuenta, que estamos viviendo en una época donde cualquier persona es testigo de una serie de cambios, que han tenido que pasar muchos siglos en los que podemos decir que somos las únicas personas que vamos a ver un cambio digamos hasta de civilización. Debido a los avances científicos, tecnológicos y sobre todo, lo que eso influye a la hora de comportarnos de una determinada manera. Cosas que antes no considerábamos moralmente aceptables ahora empezamos a aceptarlo. Creo que es una historia original, que no hay mucha literatura de este tipo que entre de esta manera en estas cuestiones y, a la vez, a quien le guste el thriller va a disfrutar mucho.

Trato temas bastante complicados como la ectogénesis: que ahora mismo podría ser posible concebir a un ser humano fuera del cuerpo de una mujer.

¿Dónde podemos comprar el libro?

El libro salió a la venta el 2 de octubre del año pasado y se puede encontrar en todas partes: grandes superficies, librerías y sale en versión e-book, en Amazon…

¿Hay algo que te gustaría a ti añadir personalmente?

Si, hay una cosa en el tema de las redes sociales que me fascina y es que los lectores comparten sus opiniones después de leer el libro. Eso es maravilloso y además te da una perspectiva diferente porque antes eso era imposible. Antes sabías la opinión de un crítico porque la publicaba y ya está. A mi me encanta que la gente no tenga pudor en poner en las redes lo que opina del libro para compartirlo conmigo y con el resto.

Y seguimos hablando. Hablando de cosas que ya son nuestras. Nos acabamos las consumiciones y tomamos ese selfie de rigor al que a mi me gusta llamar autoretrato porque es como más nuestro. La tarde bosteza y nos despedimos.

Y me vuelvo a casa cargado con una sonrisa. Esa que refleja que has conocido a alguien especial, alguien único, alguien que cuando habla te sabe a páginas de una novela aún por escribir o ya escrita.

Tan solo me queda apuntar las redes sociales en las que podéis seguir a Cristina para que nada se os escape:

Página web: www.cristinahigueras.com
Instagram: @cristinahigueras_oficial
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Javier Espinosa

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