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Mi Gran Vida Gay

Las Palmas

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LAS PALMAS

Durante los noventa viví dos maravillosos años en Lanzarote. Los recuerdo con un cariño inmenso y aquellos momentos se quedaron grabados en mi corazón. De vez en cuando daba el salto y me perdía por Las Palmas intentando encontrarme y encontrar ese lugar que, por aquel entonces, se me negaba rotundamente. En Lanzarote no teníamos muchas oportunidades de encontrar lugares en los que pudieses conocer al amor de tu vida o el ligue de una noche. Bien es verdad que al final no nos hacía falta, pues ese bendito radar que nos implantan al nacer, nos permitía descubrir ojos seductores que te llevaban a una playa desierta en la que los besos (y promesas de algo más excitante), se mezclaban aquella brisa de olor a sal.

Hace unos días volví repleto de memorias y sentimiento. Sí. Mi Gran Vida Gay me ha traído a Las Palmas para contaros mi experiencia en Maspalomas, el lugar donde se vive la diversidad y el amor con respeto y libertad. Sabía que me iba a sorprender de los cambios, de la energía, de una pasión renovada que me reconocería susurrándome futuros que aún ni siquiera puedo desentrañar.

Llegué un par de semanas después de que se celebrase el Orgullo 2019. Me encontré con la resaca de la fiesta pero con más ganas que nunca por sentir y aceptar.

Bueno, al lío. Me alojé en el Hotel AxelBeach Maspalomas en calle Timple en San Bartolomé de Tirajana. Tenéis que verlo con vuestros ojos. Su ubicación, su personal, su luz.. no sé, toda la gente te trataba como si te conociesen de toda la vida y todo eran sonrisas y guiños. Por momentos me dije… “aquí voy a encontrar a mi príncipe azul”… ¡Cuánto daño has hecho Walt Disney! Que el azul me gusta, me gusta mucho, pero últimamente los príncipes azules se han abierto un perfil en Grindr y entre activos, pasivos, pronombres y demás se han vuelto más tontos que las hermanastras de Cenicienta.

Así que cuando me levanté desayuné en el hotel, había que tomar fuerzas, y me marché a la playa por excelencia: Maspalomas. Es el paraíso si quieres mirar y que te miren; si quieres conocer gente con la que puedes tener amistad, un rato divertido o, quizás, hasta el amor de tu vida. Qué pesadito estoy, ¿eh? Es que imagino que entre tanto viaje al menos me voy a cruzar con mi alma gemela o melliza, que tampoco es plan de que nos gusten a los dos tanto las patatas bravas que se desencadene la Tercera Guerra Mundial si me como la última en el plato. Pero oiga, perdone usted por soñar, que nunca se sabe.

Bueno, pues la playa en cuestión cuenta con varios chiringuitos en los que beber (lo de comer se queda para otro momento), y están numerados a lo largo de la costa. A mi me habían dicho que no me perdiese el número 7, pues a lo largo de su existencia se ha convertido en el “chiringuito gay”, aunque ningún rincón de esta playa es ajeno al ambiente homosexual.

Creo que me olvidé de tomar el sol, aunque la brisa ya estaba haciendo estragos en mi piel exenta de protección 50+, y las horas se me pasaron volando entre conversaciones, risas, futuras citas para la noche y algún que otro número de teléfono que pasaría a engrosar esos contactos de agenda que, con el tiempo, te volverás loco al intentar descifrar… “¿Quién es David Rubio? ¿Y Pepe Sonrisas? O, ¿Carlos Ojos Verdes?”. ¡Qué cosas! Que más que contactos parecen monologuistas, actores de alguna película del destape o el título de una copla de Marifé de Triana.

En fin, como ya os he dicho este es un lugar en el que se te puede ir el día sin darte cuenta, pero tenía que contaros cosas que podéis apuntar si os perdéis por aquella zona y, además de la playa, os apetece visitar lugares de escándalo para comer. Veamos…

Un restaurante que debéis visitar es “El Churrasco” que está en el Paseo de Meloneras y ahí la carne a la brasa es espectacular (aún se me hace la boca agua al recordarlo). Pero esperad, que si sois más de pescado y marisco, tenéis que ir a “Rías Baixas” en la avenida de Tirajana 26 en Playa de Inglés, en el Centro Comercial Yumbo… y de este Centro ya si eso os hablo luego, que aunque a mi me sonase al paraíso de la Hamburguesa, no tenía nada que ver. Pero una cosa que no se me olvide… en el Yumbo me tomé un aperitivo antes en “Wapa Tapa” que está muy muy muy de moda y casi siempre lleno. Así que como vosotros seguro que estáis más días que yo, pues podéis programar vuestras visitas para que no se os escape ni uno.

Bueno. Debería de haber pensado que aunque no me puse a beber del sol en la playa, mi piel empezaba a tomar ese color rojizo que tanto gusta a algún que otro extranjero. Sueño. Siesta. Necesitaba un descanso y al hotel que me fui para poder dormir un ratito, tomar una ducha y ponerme lo más guapo posible para la noche. ¡Y qué noche!

Ya vestido de playa y con las ganas a flor de piel, me fui a tomar un café con un pedazo de tarta en el “Café de París”, que está en el Yumbo (me habían hablado igualmente de “El Café Wien” en el Centro Comercial Cita, pero al final lo dejé por falta de tiempo pero seguro que me contaréis cosas increíbles si os perdéis por allí).

Os aseguro que todo era mágico. Las islas se llenan siempre de aquella luz, energía y vida que te recarga las pilas y te obliga a seguir. Me emocioné mucho recordando mis días en Lanzarote y miré a lo lejos imaginándola más allá del mar. Me estoy poniendo sentimental y seguro que no queréis eso. Así que me salto el largo paseo que me di cerca de la playa en el que hasta se me escapó alguna lagrimilla que otra. Porque los atardeceres son espectaculares y no debéis perderos ni uno. Ya sea en las dunas, en la playa o en cualquier terraza. Bueno, es verdad que mi emotivo momento hizo que un muchacho salido de alguna serie americana, me guiñase un ojo y yo casi me comiese una farola del susto.

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Cenar. Lo tenía claro. Muy claro desde que aterricé en Las Palmas. Iba a ir a “Calma Chicha” también en Avenida Tirajana 4. Es el mejor restaurante de cocina creativa del sur. ¡Espectacular! En serio. No os lo podéis perder.

Ya después de regalarme el momento del día, me dirigí al Centro Comercial Yumbo. Es el ojo del huracán Gay. Me quedé muy sorprendido con decenas y decenas de locales a gusto del consumidor. Que si te gustan actuaciones de transformistas, pues te vas a “Funny Boys”. Que si te gusta lo oscuro (ejem, ejem…) pues a “Construction” y si quieres acabar la noche como debe ser, pues a la Mantrix Disco porque allí, doy fe, acabas y empiezas el día.

Y lo empecé bañado en risas y abrazos. Besos y vida. Un pedazo de mi corazón se quedó allí y sigue hasta que vaya a recogerlo. No sé. Menudo día, menuda noche. Y es que Maspalomas tiene todo lo que puedas buscar y desear. Te regala libertad y tolerancia. Eso es la esencia de nuestra forma de vivir y sentir. Es algo que no nos podrá quitar nadie por más que se empeñe. Porque todos, al final, tenemos nuestra propia Gran Vida Gay y la disfrutaremos hasta el fina de nuestros días.

Muchas gracias y nos vemos en un nuevo destino (cuando me recupere de este, claro…)

Javier Espinosa.
Instagram: javier_espinosa
Facebook: JavierEspinosaAutor

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