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Consulta con el Abogado

COYSEMA


 

Cuando nos planteamos unir nuestra vida a otra persona, en muchas ocasiones e ilusionados por el momento, nos olvidamos de legalizar nuestra unión. Hacer una fiesta de celebración o una ceremonia en una playa puede ser maravilloso, pero a la hora de ejercer nuestros derechos no valdrá absolutamente para nada.

Desde TWP Magazine queremos que tengáis más que claro cuáles son las leyes que os amparan y cuáles son los pasos que debéis seguir para que todo vaya sobre ruedas y no surjan sorpresas desagradables. Y para ello hemos consultado con un despacho de abogados de nuestra máxima confianza, donde podéis hacer llegar vuestras dudas porque os atenderán con la máxima atención.

Coysema Abogados, es un despacho profesional dedicado al Derecho de Familia y Matrimonial, con dilatada experiencia en casos de matrimonio, adopción y divorcio entre parejas, y que además presta sus servicios a nivel nacional e internacional. Es tan interesante la información que nos han hecho llegar que os animamos a que os leáis el artículo de principio a fin.

Podéis consultar con su departamento jurídico cualquier aspecto relacionado con el Derecho de Familia.

Introducción
El matrimonio entre personas del mismo sexo, también conocido como matrimonio homosexual, matrimonio igualitario o matrimonio gay es legal en España desde el 3 de julio de 2005, siendo el tercer país en el mundo en legalizarlo.

Hasta junio de 2019, 29 países (Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Colombia, Dinamarca, Ecuador, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Irlanda, Islandia, Luxemburgo, Malta, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Sudáfrica, Suecia, Taiwán y Uruguay) permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo su territorio o parte del mismo. Es más, en Costa Rica, la Corte Suprema ha dado a su Parlamento un tiempo de gracia para aprobar el matrimonio homosexual o este será aprobado de facto antes del 26 de mayo de 2020.

Las formas del matrimonio
El matrimonio celebrado entre personas del mismo sexo encuentra su base legal en el matrimonio civil, que se puede contraer ante el Juez, Alcalde o Funcionario señalado por la legislación vigente. Desde 2015, también es posible su celebración ante Notario, resultando esta la opción más rápida de todas. También podrán contraer matrimonio fuera de España con arreglo a la forma establecida por la ley del lugar de celebración, lo que requerirá su posterior homologación en nuestro país.

Como alternativa al matrimonio, existen instituciones no matrimoniales de carácter civil: las parejas de hecho. Una pareja de hecho es una unión entre dos personas que quieren convivir de forma estable, en una relación similar a la conyugal, y para ello deciden hacerlo constar en un registro para que figure de forma oficial.

En comparación con el matrimonio civil, las parejas de hecho mantienen algunas de sus singularidades, mientras que se distinguen en aspectos puramente fiscales, hereditarios y de gestión del patrimonio común.

Una de las características comunes entre el matrimonio civil y las parejas de hecho se refiere a los derechos y obligaciones de los progenitores en relación a los hijos comunes, que no varían. En ambos casos, si se tramita la ruptura de la pareja es necesario reflejar en el correspondiente convenio regulador las medias legales a favor de los hijos, como la guarda y custodia, la pensión de alimentos o el régimen de visitas por parte del progenitor no custodio.

¿Y con quién se queda la mascota familiar? Actualmente existe una Proposición de Ley que pretende implantar un régimen de custodia de los animales de compañía, aunque, como es de costumbre, la jurisprudencia va un paso por delante en algunos casos y ya existen sentencias que fijan un régimen de custodia para las mascotas. Hasta que esta reforma llegue, aconsejamos llegar a un acuerdo extrajudicial y pactar en qué condiciones será cuidado el animal, tratando así de evitar la atribución de su custodia teniendo simplemente en cuenta quién figure como propietario en su documentación.

Cuestión distinta es la pensión compensatoria reconocida al miembro de la pareja que resulta desfavorecido económicamente tras la separación o el divorcio. En el caso de las parejas de hecho, sólo está expresamente regulado en algunas Comunidades Autónomas (Aragón, Baleares, Cataluña, Cantabria, Navarra y País Vasco). En las restantes, podríamos decir que las parejas de hecho no tienen derecho a pensión compensatoria alguna, salvo en determinados supuestos en los que habrá que acudir a la vía judicial para que el Juzgado determine si debe haber pensión o no, teniendo en cuenta que se pueden haber pactado compensaciones de este tipo en el momento de la inscripción de la pareja de hecho.

En lo que al derecho sucesorio se refiere, y en caso de que uno de los miembros de la pareja falleciera sin testamento, dependerá nuevamente de la regulación de cada Comunidad Autónoma. Aragón, Baleares, Cataluña, Navarra y País Vasco reconocen derechos sucesorios a las parejas de hecho similares a los de los cónyuges. Sin embargo, en el resto de Comunidades habrá que hacer testamento incluyendo a la pareja de hecho o, de lo contrario, esta no va a tener derechos hereditarios, respetando en todo caso los derechos de los herederos forzosos.

El reconocimiento de la pensión de viudedad también difiere según hablemos de matrimonio civil o de pareja de hecho. En este segundo caso es necesario acreditar fehacientemente por medio del empadronamiento un periodo de convivencia de 5 años previo al fallecimiento, llevar al menos 2 años registrados como pareja de hecho y que los ingresos del viudo no superen el límite que establece la Seguridad Social.

Por último, y a efectos fiscales, los miembros de una pareja de hecho no pueden tributar en el modo de declaración conjunta del IRPF, por lo que tendrán que hacerla de forma individual.


 

Régimen económico matrimonial
El régimen económico matrimonial es el conjunto de reglas que rigen las relaciones económicas entre los cónyuges según los pactos que estos hayan alcanzado en las capitulaciones matrimoniales, en caso de haberlas otorgado, y en su defecto, será de aplicación la regulación contenida en el Código Civil o normativa específica de cada Comunidad con Derecho Foral.

Es importante recalcar que existe total libertad por parte de los cónyuges a la hora de alcanzar un acuerdo sobre los pactos económicos que van a regir su régimen matrimonial, pudiendo introducir las cláusulas que mejor se adapten a sus circunstancias siempre que no sean contrarias a la Ley.

Atendiendo a la normativa general, el Código Civil establece que en caso de que los cónyuges no hayan otorgado capitulaciones matrimoniales se aplicará por defecto el régimen legal de gananciales, lo que no ocurre en el caso de las parejas de hecho, quienes deberán pactar e inscribir en el registro un convenio en el que se manifieste qué régimen económico desean.

El régimen económico de separación de bienes permite que los patrimonios de cada uno de los cónyuges estén perfectamente diferenciados, pudiendo existir también bienes comunes que hayan sido adquiridos conjuntamente a lo largo del matrimonio.

La adopción
La unión de dos personas, ya sea a través del matrimonio o pareja de hecho, es una forma de constituir una familia, en la que se garantiza la igualdad de los hijos, sin discernir si su origen es de filiación, matrimonial, extramatrimonial, biológicos o adoptivos.

Nadie podrá ser adoptado por más de una persona, salvo que la adopción se realice conjunta o sucesivamente por ambos cónyuges o por una pareja unida por análoga relación de afectividad a la conyugal. El matrimonio celebrado con posterioridad a la adopción permitirá al cónyuge la adopción de los hijos de su consorte.
Los requisitos para realizar un proceso de adopción serán que:
Solo pueden adoptar dos personas a la vez cuando son cónyuges o pareja de hecho.
La persona adoptante sea mayor de 25 años. Si son dos los adoptantes bastará con que uno de ellos haya alcanzado dicha edad.

La diferencia de edad entre adoptante y adoptando será de, al menos, 16 años y no podrá ser superior a 45 años.

Dentro de las opciones de adopción, la internacional es la alternativa más común para las parejas españolas, ya sean del mismo sexo o no. Sin embargo, con respecto a las primeras, éstas ven las probabilidades de finalizar un proceso de adopción internacional más limitadas. Esto es debido al reducido número de países con acuerdos suscritos para esta materia en el que se apruebe la adopción a parejas de igual sexo.

En algunos casos, estas adopciones se han tramitado ilegalmente, de manera que un solo adoptante era quien realizaba el proceso, ocultando así su orientación sexual, esto ha provocado un aluvión de sentencias en las que se anulan dichas adopciones por ocultar información relevante y falsedad documental.

Maternidad subrogada
En el proceso de adopción nos podemos encontrar diversos inconvenientes que acaben dilatando el camino para llegar a nuestro objetivo, como podría ser el recelo a un infortunio en el proceso de adopción o la dificultad de acudir a la adopción internacional. Esto ha generado que las parejas homosexuales opten por recurrir a la vía de la maternidad subrogada, la cual no está exenta de pormenores en cuanto al reconocimiento de la filiación.

La maternidad subrogada, si bien es cierto que en muchos países está reconocida legalmente, está expresamente prohibida en nuestro país, la Ley que la desarrolla decreta nulo el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, por lo que la filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto, es decir, por la mujer gestante, queda a salvo la posible acción de reclamación de la paternidad respecto del padre biológico.

No obstante, si la gestación por sustitución no está permitida en España, ¿qué ocurre con las parejas homosexuales que recurren a contratar un vientre de alquiler y quieren inscribir a los bebés en el Registro Civil español? Acorde a las instrucciones de la Dirección General del Registro y del Notariado, se denegará la inscripción, a excepción de que los progenitores proporcionen una resolución judicial del país origen en el que se suscribió el contrato de subrogación y reconozca la filiación y su legalidad en dicho país. Para el caso de que en la resolución conste el nombre de ambos integrantes de la pareja, el padre que no sea progenitor biológico, no tendrá que tramitar otro procedimiento diferente para adoptar al bebé.

Es evidente que este método reproductivo no es accesible para todos los bolsillos, de manera que es altamente recomendable no sucumbir a la tentación de elegir lugares más económicos donde vaya a tener lugar la maternidad subrogada, ya que como bien dice el dicho, a la larga lo barato sale caro y este ahorro a pesar de parecer una inversión segura, probablemente se deba a un marco legal poco favorable para nuestro fin.

La opción más indicada para las parejas gay es Estados Unidos y Canadá. Habrá que examinar los concretos requisitos de cada estado o provincia y ver si se adecúan a nuestro caso. El resto de países en los que se encuentra legalizada esta técnica o bien, han endurecido su legislación y no se permite para extranjeros o bien, no se permite a parejas homosexuales.

Coysema Abogados
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