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Fotografo

Mónica Ochoa

Mónica Ochoa lleva treinta años con una cámara en la mano. Treinta años que se han pasado volando, como ella misma dice…“porque cada día hay una cara nueva que te sorprende y no te da la vida para tanto”…

…”He tocado todos los palos…moda, publicidad, discográficas…pero mi verdadera pasión son los retratos; pero los retratos de todo tipo de gente, no solo de bellezones. La gente siempre tiene bellezas ocultas, luces que hay que descubrir y, cuando menos te lo esperas, te llevas grandes sorpresas.

La primera vez que decidí hacer una colección de retratos, mi (entonces) representante me exigió que fuera de personas famosas del arte y la cultura porque si no, no vendría a verla nadie: y tenía razón porque le hice caso y la exposición fue un exitazo…

Y desde entonces ha llovido mucho y ha habido muchas más exposiciones y muchos más retratos y me he sentido muy afortunada de poder conocer a gente tan increíblemente interesante…

Siempre he alternado este tipo de exposiciones con mi trabajo personal, que es algo más inquietante y algo menos habitual. Me gustan las atmósferas que creo en las fotos, los estados de ánimo que transmito, lo simple de los cuerpos sin ropa por sencillos y vulnerables…bueno, es normal que me guste…esta es mi obra…

Y, en un momento dado, toda mi obra derivó hacia la fotografía más artística, experimentando con acrílicos y collages y soportes diferentes como  el acero galvanizado. Es una  época de mi vida  que me hace sentir muy orgullosa, porque esa obra se ha movido mucho por galerías, ferias de arte y bienales y ha permitido que personas de países muy lejanos me conozcan y se conviertan en mis clientes y, además, he viajado mucho y he podido coincidir con gente muy artista que, de otra manera, jamás hubiera conocido. Es algo que satisface mucho y que deja muy buen sabor de boca…

Pero sigo siendo retratista, lo soy como por dentro, es mi verdadera vocación. Me gusta tener a alguien frente a mi hasta cansarle y que se rinda y que entonces sea capaz de mostrarme el alma, esa luz interna que a veces sacamos para que los demás disfruten pero que, si no es de forma inconsciente, hay que forzarla, como a un oso que quieres tentarle fuera de su cueva.

No me importa que sean modelos, señores que pasan por la calle, ejecutivas o jóvenes que aún ni conocen cual será su imagen final.

Me gusta mi trabajo y me gusta la visión que tengo de las personas y, por lo visto, a ellos también…jajajaja…

La fotografía debe ser un trabajo feliz, que aporte plenitud y satisfacción de alguna manera, aunque hagas fotos de conflictos bélicos. Te tiene que emocionar cada día y si no es así, pues es mejor dejarlo… porque tanto aporta como resta energía, si te implicas y te dejas la piel en cada toma. Así que mejor que sea una pasión y no un castigo.

Yo puedo decir, sin duda, que vivo enamorada”…

Fotos cortesía de Mónica Ochoa

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