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Los Mejores Deseos por Navidad

Mónica Ochoa

 

¡Me encanta la Navidad!

Sé que voy contra corriente, que no está de moda y que a mucha gente le encanta decir que prefiere morirse antes de tener que celebrar otra… Pero me da totalmente igual porque me encanta…

Y no solo me encanta… es que me chifla, me ilusiona, me carga de buen rollito y me trae recuerdos prodigiosos…

Por eso, todos los años lucho a brazo partido para conseguir que resulte un momento perfecto para todos…para mí y para los que me rodean, aunque la detesten… y que conste que el verbo “luchar” no está aquí presente de chiripa… es que es absolutamente  literal mi batalla de todos los diciembres…porque a mí me encantara la Navidad, pero no hay un solo año…uno… que no aparezca alguien y me la joda.

Desde Noviembre ya estoy haciendo planes mentales de cenas, fiestas con amiguitos y montaje de ambiente casero con mil adornos y olor a bizcocho de manzana y canela…que creo yo que también he visto mucha película sobre el tema y me dejo llevar fácilmente…¡claro! luego viene la caída y lo peor es que yo, aún me sorprendo…

¡Da igual!…empezando el mes de Diciembre saco las cositas de las cuatro mil cajas que tengo con bolas en todas las gamas de colores, piñas, iluminación a go- gó de la buena, de la mala y de la del chino de abajo…que a veces me levanto dos o tres veces  por la noche a mirar… porque es muy bonito dejar el árbol encendido toda la santa noche, pero también es de locos si lo dejas con las guirnalditas de luces Made in China que tienen pinta de arder en cualquier momento. A ver…¡más cositas!…tengo kilómetros de espumillones y cascadas metalizadas, muñequitos de Papa Noel para colgar y también ositos, paquetitos y todo tipo de cursiladas maravillosas que me entusiasman… Hasta nieve artificial high quality que compré un año en Londres y que procuro no usar mucho porque se monta una jari descomunal con la pastuza que hace…pero… ¡es que es preciosa!…

El primer año que vine aquí, mi amigo Pacheco me animó a subir a la Concejalía y ofrecer al Departamento de Festejos las cajas que me sobraban…”¡que te lo digo en serio!…que con esto adornan medio barrio de Tetuán y nos ponen algo por aquí cerquita”… y es que con estas cosas navideñas siempre he sido un poquito desmedida.

¡Qué pena!… Porque ahora ya no puedo arrastrar a mi hijo a ver las luces por la noche, ni a la Plaza Mayor con todo el trajín y los puestos de figuritas del Belén…bueno es que, entre otras cosas, me saca dos cabezas y no creo yo que le vaya a apetecer mucho…

Aunque ahora que es mayor y se ha vuelto paciente y zen lo mismo ha cambiado la cosa…¡voy a preguntarle para este año!

Cuando sí se dejaba, íbamos con mi tía y nos comprábamos diademas con cuernos de reno o corona de angelito y las llevábamos tan tranquilos mientras merendábamos como reyes. Y lo que más me encantaba era ver a los padres rodeados de niños, por una vez en todo el año y luciendo encantados esos mismos cuernos,  pelucas de colores y gorros de Santa Claus…y aún ahora,me sigo preguntando qué tendrán que ver las pelucas con la Navidad… pero es que a los españoles nos gusta una fiesta…lo mismo da que celebremos el nacimiento de Jesús que el Carnaval de Cádiz…¡donde esté un buen pelucón que se quite todo!…y eso sin hablar de mi aborrecido Halloween, que le está quitando mucho lustre a lo nuestro y que, la verdad, sólo sirve para ir haciendo el memo con disfraces de monstruos ellos… y ellas de vampira-puta, mujer lobo-puta o zombie-puta… que ya es el summum… pero es que ¡coño! todas se disfrazan con mucha cicatriz, mucha sangre, ligueros de brincona y unos escotes bastante más apropiados para tomarse unas copas en el ¡Vive Madrid! que para celebrar a los muertos.

Pero bueno… siguiendo con los ritos anuales… ¡el Belén que no falte! …divertidísimo ponerlo y una pesadilla quitarlo…aunque bueno, la verdad es que es tanta pesadilla como desmontar el árbol… que un año la asistenta lo quitó por su cuenta un 8 de marzo, mirándonos con rencor porque la pobre estaba hasta el moño de verlo en el salón…¡Normal! Y es que nosotros ejercíamos fenomenal de padres navideños pero lo de quitar la verbena ya eran palabras mayores…

El Belén de mi casa empezó siendo de lo más tradicional con su niño Jesús, la Virgen, San José , los tres Reyes Magos y toda suerte de pastorcillos, lavanderas, herreros, carpinteros, aguadores, posaderos, algún carnicero que caía por allí y uno que vendía pescado… aunque nunca supimos muy bien a quien…si a la cola de los que se acercaban a ver al Niño o a los otros profesionales de la zona…pero de noche, que quieres que te diga, a mí siempre me pareció un poco raro. Por supuesto no podían faltar los animalitos varios…ovejas con sus corderos, vacas pastando (¡¿A medianoche?!) pollos y gallinas, cerdos, camellos, perros, gatos, burros, caballos noctámbulos en pleno trote y de todo lo que uno se pueda imaginar.

Luego, poco a poco, fueron apareciendo otras especies… porque allí todo tenía cabida…jirafas, elefantes, leones, algún rinoceronte, hipopótamos, búfalos cafre y todo el elenco que guardaba mi hijo en la caja del Safari Africano…a ver…¡¿y por qué no?! Si todos son hijos del Señor…

Un buen Belén siempre tiene que tener defectos en las proporciones… y si es un Belén como Dios manda, es imprescindible que contenga, como poco, un pollito de dimensiones magnas que le saque al cerdo una cabeza así como a primera vista… un perro o un gato descomunal siempre al lado de una vaca minúscula que salió una vez en el Roscón de Reyes y que por ahí se ha quedado… y, por supuesto, algunos pastores o similar, supervivientes de otros Nacimientos, con tamaños tipo los de las estatuas de la Isla de Pascua, por lo menos…

Con los años  se incorporaron nuevos visitantes… y lo mismo correteaba por allí un Tiranosaurius Rex que un amable Diplodocus comisqueando por las palmeras, o relamiéndole la túnica al Ángel… que el pobre no hacía más que caerse del tejado del pesebre, siempre arrastrando la estrella y ,que de año en año, perdía trozos de ala  y estaba hecho papilla.

La guinda definitiva fue el año en que mi hijo decidió incluir con bastante buen criterio, dicho sea de paso, a Spiderman, Batman y  un surtido variado de Playmobil que aparecieron hasta con lanchas planeadoras, de esas que pasan el hachis desde Gibraltar a La Línea de la Concepción… En ese mismo grupito múltiple, aterrizó por azar un apuesto Geyperman vestido de Legionario con una barba poblada y negrísima, un pelo así como rapado y un cuerpo de no te menees… Que digo yo que sería para poner orden por allí porque si no, no le encuentro yo mucha justificación al asunto. Lo terrible es que al machote se le empezó a caer el pelo como a trozos y mi pobre hijo lloraba como una Magdalena al verlo así, con pinta de opositor antiguo y con pelillo escaso por encima de las orejas y algo por la nuca. ¡Poooobreeee!…y lo peor es que yo no podía dejar de reírme pero, claro, a él no le hacía ninguna gracia. Y ¿cómo no lo voy a entender?… porque es que ya es mala suerte que te regalen un muñeco de Cuerpos Especiales y tenga una alopecia tan salvaje que en una semana esté como un monje tonsurado…¡Un dramón!… La solución fue contundente…le afeitamos del todo, le pegamos el chapiri con Loctite y fue dignamente retirado del Belén hacia un mejor destino.

Pero bueno, es lo que tiene la Navidad…alegrías y tristezas, ratos en familia, discusiones en las cenas dignas de llamar a los municipales, la prueba anual de compartir jamón de 30 euros la pieza con los cuñados imposibles, la película de Mujercitas, Pretty Woman… que ya hasta puedo doblarla de las veces que la han puesto…anuncios lacrimógenos, mucho niño con petardo y el discurso del Rey que siempre nos pilla haciendo la cena…porque de siempre aquí hemos cenado a las mil y parece que aún piensan en Zarzuela que nos hemos adherido al horario europeo.

Una Navidad de las buenas tiene que ser un pelín hortera con los adornos, porque si es muy elegante queda preciosa… pero no da impresión de acogedora. Mola ir a la pescadería y ver el calendario con la tía buena de Diciembre en bikini, tocada con su gorro de Papá Noel y el espumillón alrededor con la cinta adhesiva del año pasado pegada todavía…

De verdad que me encantaría poder pasar una en un refugio de montaña en Suiza o en Londres, por ejemplo, con millones de luces y toda la ciudad engalanada… Pero como estamos aquí y somos especiales, me va a tocar otro año dejar la manzana y la canela para los sueños y agarrar la botella de anís, el tenedor y la pandereta como siempre. Porque por mucho que quisiera que en casa solo escucháramos White Christmas y Jingle Bells, tengo meridiano que este año cenaré otra vez con La Marimorena y Los Peces en el Río…

¡Y contenta!… Porque ya, lo único que pido en serio, es que no venga alguien y me la joda otra vez como todos los años…así que voy a hacer una promesa ahora mismo y si todo sale bien, me comprometo a ser la líder de la zambomba, reírme de los chistes que me cuenten en la mesa y escuchar el discurso con la cena preparada y todos sentados en paz y en armonía…

¡Mucho milagro me parece a mí eso!…

¡Otro año!…como si lo viera…

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