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Llamarás un Domingo por la Tarde

Javier Cid

Este mes de Diciembre tenemos el honor de presentaros a un brillantísimo escritor que nos ha conmovido con algunos de sus escritos y que también nos ha hecho reír sin parar con sus más que irónicas opiniones. Para TWP Magazine Javier Cid es un referente y no podemos dejar de recomendaros su magnífico libro.

Recién galardonado con el premio Alan Turing de Comunicación por su defensa de los valores LGTB, Javier Cid es uno de los periodistas más mordaces y polémicos de los medios y de las redes sociales. Hace poco más de un año, su texto sobre el bullying se viralizó en redes sociales y tuvo un gran impacto en los medios de comunicación. Todo esto lo convirtió en todo un referente contra la homofobia.

Aunando este tema con otros como el peterpanismo, el culto al cuerpo, la promiscuidad o la obsesión por las redes sociales, el autor desarrolla en Llamarás un domingo por la tarde una emocionante y divertida historia que profundiza en los anhelos y preocupaciones de una generación que se resiste a afrontar el paso del tiempo. Tras muchos años acomodado en la placidez de la vida en pareja con su novio, el protagonista de esta novela se queda atrapado en las redes de la soltería. De un día a otro ha de acostumbrarse a un apartamento demasiado vacío, a una cama demasiado grande y a la aterradora soledad de los domingos por la tarde, donde nunca hay nadie al otro lado. Obligado a comenzar de cero en una edad en la que no se es ni joven ni viejo, recurrirá a un entrenador personal, una terapeuta y un nuevo grupo de gente tan desubicada como él para afrontar un futuro incierto.

LA OBRA

Si hoy en día eliges una carrera, un trabajo, unos amigos, una dieta, una terapia, un gimnasio, una app de citas, un servicio de comida a domicilio, una droga, una hipoteca, ¿por qué cuesta tanto elegir ser feliz?

Llamarás un domingo por la tarde comienza, como todas las tragicomedias de altura, con un desamor fulminante que hará que su protagonista caiga en cada uno de los vicios de este siglo insoportable. Con la coartada de la soledad, que es la triste enfermedad de los domingos, emprende

Un descenso a las cloacas de las redes sociales, al tórrido maná del culto al cuerpo, al azote del psicoanálisis. Con el tictac de los cuarenta años siguiéndole los pasos, a punto de estallarle como una bomba de relojería, caminará sin paraguas bajo la tormenta. En este viaje a no-sé-dónde también hay bullying y pasiones fugaces, revelaciones místicas, gin-tonics, muertos, tartas de zanahoria e incluso milagros. Y aún deberá descubrir si la amistad auténtica, un último viaje o algún amor tardío podrán salvarle.

«Un divertido y dolorido relato sobre la búsqueda de la felicidad con un narrador  barroco, brillante y sentimental que reinventa a los bohemios clásicos.»  ROSA MONTERO

CARTA CONTRA EL BULLYING

Hace poco más de un año, Javier Cid, autor de la novela, fue añadido a un grupo de WhatsApp de antiguos alumnos de su colegio. Hacía más de 25 años que había roto todo contacto con sus compañeros, aquellos que representaban una de las etapas más oscuras de su vida, y con ese grupo todos los recuerdos volvieron de golpe.

Como una forma de desahogo ante la avalancha de recuerdos, Javier escribió un texto

desgarrador en Facebook que rápidamente se hizo viral, acumulando decenas de miles de “me gusta”, comentarios y solicitudes de amistad.

Este icónico texto que logró hacerse viral animó a muchos usuarios a compartir sus historias personales, se ha convertido en uno de los referentes contra la homofobia en las redes sociales.

«Llegó la hora. Sólo le pido a Dios, o a las fuerzas vaporosas que mueven el mundo, que me alcance la vida para hacer mi revolución a tiempo. Necesito unos días, solo unos días y nada más, y así poder morir en paz, con gran algarabía de pamelas en mis funerales. Hace 25 años que dejé el colegio, y con tal aniversario he sido incrustado en un chat de whatsapp con todos mis ex compañeros. Se está promoviendo un encuentro para festejar lo felices que eran hace un cuarto de siglo, cuando no tenían más estribillo adolescente que jugar al fútbol y destrozarme la vida. Yo, que tengo poco que celebrar de aquellos años fieros, guardo silencio.

Leo los mensajes agazapado, enlutado en todos los recuerdos que me acorralan desde hace días. Sólo espero el momento de atacar; entonces, cuando pongan día y hora a su reencuentro miserable, me presentaré allí como si nada, iré a por ellos, les diré a la cara lo que llevo tantos años masticando en mi cabeza. No estuvo nunca el fútbol entre mis virtudes, pero sí el don de la palabra, y con ella pienso apuntalarles mi desprecio. Por las pintadas de ‘maricón’ en las paredes del colegio. Por los cabezazos con los que me partieron el labio y me rompieron, también, un poquito por dentro. Por aquella tarde de invierno (había tanta nieve, la siento todavía hoy en mis mejillas) en la que me destrozaron una bicicleta nueva al despeñarla por el barranco de Las Chicharras, que es a donde íbamos todos a perder la virginidad y la inocencia.

Por humillarme, por avasallarme, por robarme las ganas, la risa y los domingos, también algunos martes. Porque me arrancaron las ganas de hablar, de decir, de ser, durante una niñez que parecía no acabarse nunca. Con 14 años me libré de ellos, creí que por siempre, y ahora resucitan en un grupo de whatsapp que me sonroja, yo que apenas me sonrojo por nada, pues será que no les queda ni un trocito de vergüenza. Por justicia poética, me voy a vengar con lo único que tengo, que es mi palabra, en un ajuste de cuentas legendario. No lo haré por mí, pues tengo más agallas que todos ellos y a hostias me hicieron más fuerte. Me hicieron más hombre. Mi hicieron ganar.  Lo hago por mi madre, a la que los golpes le dolieron más que a mí. Y lo hago por los chavales que aún hoy soportan lo insoportable, pues las peores guerras a veces se suceden entre pupitres. Cuando les diga lo que voy a decirles, cuerpo a cuerpo, clavándoles los ojos, les dejaré sin aire. Y entonces, ya sí, cerraré esa puerta de una puta vez. Y ahora, si me disculpáis, voy a cenar callos con garbanzos, que son vigorizantes. ¿O acaso creerán que los maricones nos alimentamos de libélulas y solo ellos comen casquería?»

EL AUTOR

Javier Cid es uno de los periodistas más mordaces y polémicos de los medios y las redes sociales. Acaba de ser galardonado con el premio Alan Turing de Comunicación por su defensa de los valores LGTB, se dio a conocer con Diario de Martín Lobo (Plaza & Janés, 2010), un libro que recogía el espíritu de Blogback Mountain, un blog de elmundo.es donde narraba sus desventuras con un seudónimo, y que durante un tiempo fue la bitácora más leída del periódico. Llamarás un domingo por la tarde es su primera novela.

Título: Llamarás un domingo por la tarde
Autor: Javier Cid
Fecha de publicación: 6 de junio Páginas: 328 PVP: 17,90€
Fotografía © Carlos García Calvo

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