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Protocolo

Como pedírselo…(un poquito de humor)

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Protocolo o ninguno, porque lo de pedirle a alguien que se case contigo ya entra en el universo de los clásicos y poco hay que contar al respecto así que, en ocasiones, lo mejor es sacarse la historia de la manga.

Cada persona es un mundo y cada pareja… ¡para qué contar!…unos son románticos, otros de lo más frío, algunos se mueren por un momento telenovela turca y otros, solo de pensarlo, entran en crisis.

Por eso es complicado aconsejar y más en algo tan delicado como pedir a alguien en matrimonio, porque a ver si aconsejamos mal y te dicen que no y quieres matarnos… y, además, con razón. Estas son cosas que tienen que salir del alma y siempre teniendo en cuenta las preferencias de tu pareja…no es cuestión solo de lo que te apetezca, sino de lo que sabes de lo que va a emocionar y gustar al otro.

Comentando el tema entre nosotros y preguntando a los más allegados, hemos seleccionado estas opciones…y aunque son muy viables, también tienen su toque de humor:

Natural…Te levantas una mañana y así, mientras te preparas un café, buscas la galletita y haces un zumo, le preguntas a tu pareja si quieres casarse contigo.

Deportiva…Venís con la lengua fuera de correr, del gym, de hacer spinning o de cualquier actividad que cansa solo de pensar en ella y así, subiendo la escalera jadeantes, le preguntas si no sería mejor casarse que hacer tanto ejercicio.

Intelectual…momento lectura en el salón… suspirete y pregunta…”oye ¿no estaría bien que nos casáramos como X y X en esta novela?

Cinéfila….lo mismo pero viendo una película, eso sí…que sea buena por favor.

Clásica…le invitas a cenar en un sitio que sabes que le encanta y, así, por lo bajito se lo preguntas. Por favor, no te arrodilles, porque nos aterra que después del espectáculo con todo el público del restaurante te diga que no y no vas a saber cómo levantarte. Casi mejor decir que te ha dado un calambre y que venga el Samur.

Romántica…esta es una buena estación para dar un paseo por el campo. Está precioso, con miles de hojas de colores por el suelo, líquenes, musgos y brumas…vamos ¡todo un belén! Qué mejor momento que este… eso sí, asegúrate de que te va a decir que si o que el coche es tuyo, porque si te dice que no y sale corriendo, vas a tener que llamar a la Guardia Civil para que te recoja, triste y solo por los campos del Señor.

¡Sorpresa!…la más peligrosa. Él llega a casa cansado del trabajo, pero tú has reunido a todos vuestros amigos que salen detrás de un sofá gritando ¡SORPRESA! Por favor, asegúrate de que le va a hacer ilusión y que va a decir que sí porque si no, vas a tener que contratar en breve un psicólogo de urgencia y tus amigos no van a saber dónde meterse…eso, si no salen todos corriendo por la escalera.

Tímida… preguntar discretamente, por si acaso… volvemos al momento desayuno y pones en la nevera un post it de algún colorín potente( para que lo vea)  donde has escrito si quiere casarse contigo. Lo del colorín es importante porque nada sería más triste que no lo viera y tú te quedes con cara de vaca mirando pasar el tren.

De pasada… esta es lo mismo que la expresión “ aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid”…es decir, que…”ya que estamos…¿no querrás casarte conmigo?”…Es arriesgada pero cómoda. Mejor en un atasco en el coche a solas o yendo a resolver algún trámite de la Seguridad Social, por ejemplo.

Con una ronda de la tuna…de antemano te decimos ¡no!, a no ser que tu churri haya estado en alguna y llore cada vez que escuche “Clavelitos”

Y así, hasta el infinito y más allá…cualquier fórmula es aceptable si sabes que la otra persona está receptiva y que tú no eres un acosador imaginativo y él ni te conoce y vas a acabar detenido o llorando.

Hoy no estábamos mucho de protocolo, pero seguro que te has reído…

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